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clases de habitad

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Diversos conceptos

Existen por lo menos cuatro conceptos

diferentes de "hábitat" en ecología. Tienen en común la definición explícita del término y la referencia espacial. El carácter explícito se refiere a que es imposible definir hábitats donde no existe un componente biótico. El segundo factor común es la referencia espacial, de lugar, del sitio donde aparece el elemento biótico. Las diferencias tienen que ver con los dos factores anteriores, si se hace referencia a una especie (o población) o a un conjunto de ellas, y si el espacio se define en términos de área rasa o si se incluyen una mayor cantidad de factores abióticos (climatología, temperatura, etcétera).

Los hábitats del mundo

En cada región hay hábitats diferentes que cambian constantemente por el clima o por la influencia humana. En el mundo, hay bastantes tipos que albergan variadas especies de animales y de vegetación también. Para una bacteria, un charco en alguna ciudad puede ser su hábitat, para un león su pradera en el África, también pasando por un oso en una montaña de Norteamérica o una serpiente en un pantano de Asia. Todos estos son hábitats de varios ecosistemas que pertenencen a un lugar específico, en el cual el clima determina y hace posible que la vida animal y vegetal se reproduzca de una manera particular y estable en la cual se den las condiciones para que la vida se produzca y reproduzca.

El uso del término en ciencias biológicas aparece a comienzos del siglo XX dentro de la comunidad de zoólogos de la época, para denominar el "lebensraum" o habitación de una especie, es decir el espacio donde esta vive (no confundir el concepto de hábitat con el neologismo lebensraum adoptado en sociología). El concepto naturalista-biológico hace referencia estrictamente al emplazamiento geográfico donde se encuentra determinada especie, al área de distribución de la misma. Podría definirse como el lugar donde un organismo (planta o animal) vive naturalmente. Es un concepto sencillo y claro, fácil de entender e interpretar y no presenta mayor ambigüedad. Sin embargo, para casos como los de especies migratorias y/o con ciclos de desarrollo y reproducción en lugares diferentes, la definición espacial puede no ser una tarea sencilla. En dichos casos, para mantenerse dentro del concepto, se hace referencia a especies de hábitat complejo.

Con el desarrollo de la teoría ecológica, se incorpora una dimensión ambiental más a este primer concepto y se introducen como parte fundamental de la definición los factores abióticos convirtiéndose en el espacio que reúne las características físicas y biológicas necesarias para la supervivencia y reproducción de una especie. Esta segunda definición se refiere directamente a las condiciones bióticas y abióticas presentes en un determinado espacio, aptas para una determinada especie. Libera al concepto de la estricta presencia de la especie para limitar este espacio, ya que se define sólo en términos de requerimientos ambientales para la misma. Ya no es la distribución real de la especie la determinante sino el espacio que llena las condiciones para que esta ocurra; este espacio se divide pues en hábitat real y hábitat potencial.

Estos dos conceptos de hábitat son monespecíficos y limitados al manejo de problemas autoecológicos; sólo marginalmente puede abordarse con ellos enfoques sinecológicos. Desde la perspectiva de la conservación son especialmente prácticos, aplicados, por ejemplo, a problemáticas puntuales de especies amenazadas o en peligro de extinción. Sin embargo, en los estudios más generales, holistas o a mayor escala ecológica las dos definiciones previas pueden ser insuficientes o inadaptadas. Así se llega a un tercer concepto, que se desmarca de los anteriores al integrar ya no una sino varias especies en su definición explícita para conformarse más en una unidad ambiental, discernible de otras unidades. Se habla entonces de hábitat en términos del espacio que comparten varias especies caracterizado por cierta uniformidad de las condiciones bióticas y abióticas. Considera entonces características ambientales adecuadas (óptimas) no solo para una especie sino para varias. En este caso, es la biocenosis la que define el hábitat; lo que introduce la necesidad de uniformidad. Los diferentes hábitats son detectados o identificados por el cambio o la modificación de esa uniformidad.

Ligar el concepto de hábitat al de biocenosis comporta algunas características especialmente prácticas, con respecto a las otras dos definiciones:

  • Espacialmente único: un mismo espacio no puede corresponder a dos hábitats distintos en un mismo tiempo.
  • Ambientalmente uniforme: su definición explícita es multiespecífica, y por tanto es poco sensible a especies con ciclos de vida complejos.
  • Especies estructuradoras: en el conjunto de especies que conforman el componente biótico se definen como aquellas a las cuales esta supeditada la presencia de las demás.

El hábitat puede ser definido solamente a partir del conjunto de especies estructuradoras o poblamientos. Es decir que es independiente del nivel de organización del componente biótico. Este concepto de hábitat puede confundirse con el de biotopo; sin embargo, en general, este último se refiere específicamente al espacio topográfico que ocupan las diferentes comunidades biológicas.

Es posible subdividir un hábitat en diversos microhábitats, o porciones del espacio del hábitat, que siempre van juntos.

No debe confundirse con el concepto biogeográfico de área, que se refiere a la extensión geográfica de la distribución de una especie u otro taxón

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